¡Feliz martes! Estoy un poco acatarrada y mi cuerpo hace que hasta escribir estas líneas sea una tarea de lo más difícil, pero aquí vamos con la entrevista a David Esteban, autor de la novela ‘Nieblas sobre Utara’.

¿Cuáles han sido tus influencias a la hora de escribir? ¿Cómo comenzaste?

Mi primer acercamiento a la escritura fue a través de la poesía cuando estaba en el instituto. Con el tiempo, aunque no recuerdo cuándo ni porqué, perdí esa afición, pero me reencontré con ella muchos años después. De ese reencuentro surgió 49 charcos de tinta, mi primera publicación, que era un poemario.
En cuanto a las influencias a la hora de escribir novela, escribo fantasía, así que, en ese punto, imagino que las influencias casi obligatorias para cualquier lector del género: J. R. Tolkien, George R. R. Martin, Ursula K. Leguin

Si tuvieras que elegir algún libro de tu infancia/adolescencia/vida adulta, ¿cuál sería?

De la infancia, tengo un recuerdo cariñoso de un libro que leí hace muchos años. Se titulaba La aventura volante de Odia, y recuerdo que fue el primer libro en el que leí una palabrota (la palabra en cuestión era mierda).
De la adolescencia, me quedaría con Las crónicas de la Dragonlance, una trilogía cuya lectura compartí con varios amigos con los que jugaba a rol; era muy emocionante ir compartiendo impresiones de nuestras lecturas cada vez que nos juntábamos.
Como adulto, me quedo con la solemnidad y la ternura de 100 años de soledad, de García Márquez.

¿Qué libros has escrito?

El citado antes 49 charcos de tinta, mi primera novela Nieblas sobre Utara, punto de partida de la trilogía Palabras bajo el viento de Dugalia.
Ahora mismo estoy dando los últimos retoques a la segunda parte, Vendrán nuevas primaveras, que será publicada en breve.

De los personajes que has creado, ¿con cuál te quedarías?

En Nieblas sobre Utara aparece una gran colección de personajes, pero si tuviera que elegir a uno o dos, me quedaría con el protagonista, Durnan Pelofuego, o con la implacable emperatriz Sikelia, uno de los secundarios que más fuerza le da a la novela.

¿Cuál no te gustaría conocer nunca?

A Ramsay Bolton, de Canción de hielo y fuego. Cualquier lector de la saga comprenderá el porqué.

¿Qué tienes pensado seguir escribiendo?

Mi intención es terminar la trilogía de Palabras bajo el viento de Dugalia. Después, ya veremos…

¿Cómo cres que ayuda la autopublicación? ¿Crees que el sector editorial está saturado?

La autopublicación democratiza el acceso a la edición de libros, pues una obra ya no depende de la opinión personal de un editor para salir a la luz; muchas obras que han sido rechazadas varias veces han acabado por triunfar, incluso algunas a través de la autopublicación.
Por supuesto, hay que tener en cuenta que no todo vale en la autopublicación, por lo que el lector debe afilar un poco su visión crítica.

Además de escribir, ¿qué otras cosas haces en tu tiempo libre?

El deporte y la naturaleza son mis grandes pasiones. Por supuesto también, la lectura, a la cual suelo meter en el mismo saco que a la escritura, pues los considero dos piezas que trabajan de manera conjunta.

Si pudieras viajar al pasado y conocer a un personaje, ¿cuál sería?

Me encantaría conocer a Alejandro Magno, saber cómo fue el hombre que hoy es casi leyenda, cómo era realmente, cómo pensaba, cómo sentía…

 Si tuvieras que recomendar tu novela en una palabra, ¿cuál sería?

Enganche.

¿Cómo solucionas la dichosa página en blanco?

Suelo salir a pasear por el bosque. Allí me relajo y, muchas veces, la solución a cualquier bloqueo parece surgir de la nada.

Un consejo para los escritores que te están leyendo…

Constancia, constancia y más constancia. Tus textos serán mejores o peores, pero si no los escribes no serán nada. Hay que ser disciplinado y tratar de escribir a diario. Como reza el dicho: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Si aspiramos a crear una obra perfecta y nos desesperamos porque no lo logramos, acabaremos abandonando, mientras que si nuestra expectativa es realista y nos conformamos con lo que somos capaces de dar, seguiremos adelante.