La reseña de hoy es de otra de las novelas que se han presentado al Premio Literario Amazon 2018. Se trata de ‘El túnel de Brooklyn’, de Joaquim Colomer Boixés, un amante de la literatura empedernido y al que además podéis encontrar en el grupo de referencia de autores autoplicados e indies en Facebook.

Sinopsis: James Becket ve cómo se tambalea su vida cuando su mujer Katy desaparece. A partir de ese momento, el escritor emprenderá una investigación con la ayuda del rudo detective Frank Morris que le enfrentará no solo al temor de haber perdido a quien más ama, sino también al misterio y la crueldad de la magia negra que sacude Brooklyn. Esto es ‘El túnel de Brooklyn’.

Título: El túnel de Brooklyn
Autor: Joaquim Colomer Boixés
Páginas: 161
Valoración: 5/5

De nuevo, he tenido en mis manos una de esas historias que te atrapan desde el primer momento y un género que a mí personalmente me encanta y del que soy muy fanática.

‘El túnel de Brooklyn’ me ha recordado mucho a la saga de la que soy forofa protagonizada por el detective Charlie Parker, escrita por John Connolly y de la que reseñé algunos títulos allá por los principios de este blog. Como Connolly, Joaquim Colomer Boixés sabe entretener y mantener en vilo al autor con una premisa clara y trepidante: la desaparición de Katy.

Nuestro protagonista, un entregado a la causa James Becket, al ver que la cosa se le escapa de las manos, pide ayuda al detective Frank Morris, que no he podido evitar que me recuerde a mi adorado Charlie Parker. Tal vez, por esa razón, el personaje de Frank se ha ganado mi simpatía y cariño desde el principio. ¡Debería tener su propia novela!

El libro no es muy largo y se lee de una sentada por lo adictivo de la trama. Personalmente, como he comentado, soy muy amante de las novelas policiales con algún tinte sobrenatural por ahí metido y en este caso, ‘El túnel de Brooklyn’ consigue convertirse en un maravilloso ejemplo del género. La forma en que el autor describe esos momentos de susto y terror, consigue hacerlo de tal manera que la piel se te pone de gallina.

Otro punto a favor es el dinamismo de la trama. No hay ni un solo momento de calma y el lector tiene que estar atento, con sus cinco sentidos, para no perderse nada y eso me ha encantado. Y, ¿ese desenlace? Simplemente diré que me pareció una culminación de lo más increíble.