Hoy os traigo la reseña del último libro que ha pasado por mis manos. La verdad es que lo encontré por casualidad, ya que no había escuchado a hablar de él, pero al ver una promoción en Facebook de la película que acababa de hacerse basada en esta novela, me dije, vamos a probar. Se trata de ‘La piel fría’, de Albert Sánchez Piñol y no ha sido una de mis lecturas favoritas :(.

Título: La piel fría
Autor: Albert Sánchez Piñol
Editorial: Alfaguara
Páginas: 288
Sinopsis: En una isla perdida en medio del océano, dos hombres encerrados en un faro se defienden, noche tras noche, del asedio de unas extrañas criaturas submarinas que los atacan sin que los hombres lleguen a saber muy bien por qué. Sometidos a la extrema tensión de los ataques nocturnos, desesperados ante la imposible victoria, los protagonistas tendrán que replantearse su actitud ante lo desconocido para resolver la difícil situación en que se encuentran.
Opinión
La verdad es que tengo sentimientos encontrados con esta novela que, por cierto, ganó el Premio Ojo Crítico en la categoría de narrativa española en el año 2003. No puedo decir que no me haya gustado, porque estaría mintiendo, pero creo que se acaba perdiendo y alejando de la idea principal, incidiendo quizá demasiado en la psique de los protagonistas. No digo que no sea necesario conocer los pensamientos de los personajes, pero en mi opinión, cuando en una novela hay pocos, a veces es preferible dejar de lado los monólogos interiores y tratar de entretener al lector a través de otros elementos.
La idea me parece original y atractiva y a lo largo de la lectura, gracias a la prosa del autor, se puede palpar el miedo y la atmósfera opresiva de la isla en la que tiene lugar la acción, pero a veces había fragmentos y partes que se me han hecho pesados, en los que no pasa nada interesante y que solo consiguen ralentizar la trama.
Es cierto que no es el género que más me gusta, eso debo admitirlo, pero creo que le falta algo para ser una novela redonda.
No obstante, hay un par de cosas que me gustaría resaltar en favor de la novela. La primera es el excelente uso de palabras que Albert Sánchez Piñol lleva a cabo en algunos momentos, palabras y expresiones muy precisas que consiguen trasladar el miedo a la persona que está leyendo las líneas. Por otra parte, los dos personajes protagonistas son todo un acierto. Tan dispares, con puntos de vista tan diferentes y complejos, es uno de los rasgos que más me atrajo de la novela y que me animó a culminarla.