La reseña de hoy es  ‘Verano del 97: El diario de Sergi Alegre’, de Manuel Vicent Rubert, una historia nostálgica ambientada en la que fue mi generación y la de muchos otros, la generación de los 90 (y qué maravillosa fue, ¿no creéis?)

Sinopsis: A Sergi le encanta pasar el verano en el apartamento de sus tíos, en Benicasim. Allí se une a la pandilla de su primo Alberto, formada por Fran, Miki, el Tato, el Bolly, Bea y Carlota. Desde el verano anterior, Sergi está enamorado de Carlota, pero es demasiado tímido para declararle sus sentimientos y, de hecho, apenas se atreve a hablarle. Sergi no es un chico muy comunicativo, prefiere dejar constancia de sus vivencias en su diario personal. El verano en Benicasim transcurre entre tardes de playa, paseos en bici y festivales de música, sin olvidar los primeros escarceos sexuales y los primeros contactos con el alcohol y las drogas, que marcarán esta etapa tan convulsa de su adolescencia. Una tarde, la pandilla decide explorar el Termalismo, un hospital abandonado situado en lo alto de una colina, en el cual, según las habladurías, suceden fenómenos paranormales. La visita a aquel lugar será el comienzo de una siniestra aventura que cambiará sus vidas para siempre.

Título: ‘Verano del 97: El diario de Sergi Alegre’
Autor: Manuel Vicent Rubert
Páginas: 206
Valoración: 4/5

 

Viajamos a los maravillosos años 90 con Manuel Vicent Rubert y ‘Verano del 97’. Me ha resultado una lectura de lo más agradable, sobre todo porque la leí mientras estaba leyendo dos intensas novelas y me vino de cine para desengrasar un pelín.

Uno de los aspectos que más me ha gustado ha sido ese constante aire de nostalgia que se respira a lo largo de la novela: las pandillas de amigos, los coqueteos, las tardes jugando, las conversaciones de adolescencia…No he podido evitar acordarme de la mía y también de películas como ‘El club de los cinco’ o ‘Cuenta Conmigo’.

También me ha sorprendido el cambio que experimenta la trama cuando nuestros protagonistas se adentran en el Termalismo. Lo que parecía una novela de amores de verano, gira para tocar otros géneros como el del suspense y el terror y ya sabéis que soy muy fan de la mezcla de géneros. Creo además que le da ese punto de frenetismo y acción a una trama que, a simple vista, podía resultar simple o demasiado inocente. Muy buen punto.

Los personajes son de lo más diferentes y con sus diálogos consiguen empatizar con el lector de muchas maneras. A fin de cuentas, todos hemos pasado por la adolescencia, con sus altos y sus bajos. Quizá es eso lo más bonito de ‘Verano del 97’, la sensación de que estás leyendo algo que podría haberte sucedido con tus amigos de la infancia. Vamos, una servidora no se metió en un hospital abandonado, pero sí lo hicimos en un cementerio en mitad de la noche jeje.

Recomiendo mucho la lectura de la novela de Manuel Vicent Rubert por lo entretenida que es y por esa ternura que desprenden todas y cada una de las palabras y los personajes que la conforman.